3.1. INTRODUCCIÓN

‘The Power of a Smile’ Story and Pictures — National Geographic Your Shot.

Motivación y Emoción son los dos conceptos fundamentales que la psicología incluye en el estudio de la afectividad, son manifestaciones de los procesos afectivos. A diferencia de los procesos cognitivos, que son racionales, las emociones y las motivaciones implican un nivel de activación o arousal, es decir, una respuesta de nuestro organismo al ambiente, generada por la división simpática del sistema nervioso autónomo. Justamente por esto, las emociones y motivaciones mueven, guían, conducen nuestro comportamiento.

Cuando experimentamos una emoción o una motivación fuerte, “sentimos” una experiencia. Si se eleva el nivel de arousal o nivel de excitación/activación del sistema nervioso simpático, éste nos proporciona energía para responder al ambiente: el hígado proporciona azúcar extra a la sangre, el corazón late más rápido, nuestras pupilas se dilatan para ayudarnos a ver mejor, la respiración se acelera y comenzamos a sudar para enfriar el cuerpo. Se liberan las hormonas del estrés, epinefrina y norepinefrina. Estas reacciones constituyen la experiencia del arousal o activación.

Una emoción es un estado mental y fisiológico que dirige nuestra atención y guía nuestro comportamiento. Las emociones dirigen nuestras acciones: un viaje en una montaña rusa hace que nos encontremos de repente gritando, nos ponemos rojos si nos equivocamos en público, un piloto de avión reacciona de manera brillante cuando siente el miedo de estrellarse. Las emociones normalmente tienen una función adaptativa: cuidamos de los bebes por el amor que sentimos por ellos, evitamos saltarnos un semáforo por el miedo a ser atropellados por el coche que viene a toda velocidad, y somos especialmente amables con un amigo porque nos sentimos culpables de no haberlo acompañado en un momento clave de su vida. Pero las emociones pueden ser también destructivas, por ejemplo cuando después de sentirnos frustrados, descargamos nuestro enfado con una persona que no tenía nada que ver y no se lo merecía.

Las motivaciones están muy relacionadas con las emociones. Una motivación es una fuerza interna que inicia y dirige el comportamiento. Hay motivaciones biológicas (la motivación por la comida, por el agua, por el sexo). Y hay motivaciones personales y sociales (la motivación por la aceptación social, la motivación de logro, la motivación por el riesgo o por evitar el riesgo). En todos los casos seguimos nuestras motivaciones porque son recompensadas, nos hacen sentir bien.

Las motivaciones son explicadas en términos de “impulsos”, estados internos que se activan cuando las condiciones fisiológicas de nuestro organismo están en desequilibrio y tenemos objetivos, deseos a largo plazo que queremos conseguir. La motivación seria el conjunto de comportamientos que nos conducen a reducir los impulsos y a conseguir los objetivos cuando comparamos nuestro estado actual con el estado deseado. Al igual que funciona un termostato en un aire acondicionado, el cuerpo intenta mantener una homeostasis, que sería es estado natural del organismo, con objetivos, y arousal en equilibrio. Cuando se activa un impulso o un objetivo (por ejemplo, cuando tenemos hambre), el termostato se pone en funcionamiento y nuestra conducta se dirige a reducir el impulso o conseguir el objetivo (en este ejemplo conseguir comida). Mientras el organismo trabaja para conseguir el objetivo o estado deseado, el termostato comprueba si se ha alcanzado el estado deseado o no. En ocasiones, la necesidad o el objetivo se satisface (comemos), y entonces las conductas puestas en marcha se paran. El termostato del organismo continúa buscando la homeostasis y siempre está preparado para reaccionar ante futuras necesidades.

Además de las motivaciones básicas como el hambre, hay muchas más motivaciones personales y sociales que también se pueden explicar en términos de impulsos y objetivos. Cuando el objetivo de preparar un examen se ve entorpecido porque hemos faltado a clase, es probable que trabajemos más tiempo en casa ese día para compensarlo o que prestemos más atención en clase al día siguiente porque el objetivo sigue guiando nuestra conducta. Cuando nos sentimos solos, la motivación de estar rodeados de gente se activa y lo que buscaremos es estar con gente. La mayoría de las veces, pero no siempre, nuestras emociones y motivaciones funcionan a nivel inconsciente.

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